Se viralizó la carta abierta de una mamá a un skater desconocido que le enseño a patinar a su hija de 6 años en un parque.

Peyton, la hija de 6 años de Jeanean Thomas, quería aprender a andar en patineta. Así fue que durante un fin de semana feriado la llevó al parque de patinaje de Cambridge, Ontario.
En el parque había un grupo de adolescentes revoltosos que “fumaban y decían malas palabras” y Peyton quiso volverse a casa.

“En el fondo, yo también prefería irme porque no quería tener que reprenderte,” escribió Thomas acerca de ese momento.

Thomas convenció a Peyton de correrse a otra rampa a pesar de que otros skater pasaban a su lado a gran velocidad. Allí fue cuando Ryan Carney, un joven de 20 años, se acercó a Peyton. Thomas pensó que iba echarla de allí pero se sorprendió al ver que Ryan aconsejaba a la niña sobre cómo pararse. Conmovida por su generosidad, Thomas escribió una carta abierta en Twitter.

Querido muchacho del parque de patinetas:

Probablemente tienes 15 años, así que no espero que seas muy maduro o que te guste que las niñas pequeñas anden en tu parque de patinetas. Lo que no sabes es que mi hija ha estado queriendo andar en patineta por meses. De hecho, tuve que convencerla de que esto no era sólo para chicos.

Así que cuando entró en el parque y vio que estaba lleno de adolescentes que fumaban y maldecían, ella inmediatamente se dio la vuelta para volver a casa.

Yo secretamente también quería devolverme, no quería ponerme en el papel de mamá y tener que discutir con ustedes. Tampoco quería que mi hija sintiera que debía estar asustada o que no tenía el mismo derecho de estar ahí que ustedes.

Así que cuando me dijo “mamá, está lleno de chicos mayores”, yo le dije de manera calmada “Y qué, ellos no son los dueños del lugar”. Luego ella bajó la rampa a pesar de que tú y tus amigos volaban con sus patinetas a su lado.

Ella sólo alcanzó a dar dos o tres vueltas antes de que tú llegaras y le dijeras “Oye, discúlpame…” Yo me prepararé para ir y responder: “Ella puede usar este parque tanto como ustedes, muchachos”, pero entonces te escuché decir, “Tus pies están mal, ¿puedo ayudarte?”.

Así pasaste casi una hora enseñándole a mi hija cómo debía balancearse y ponerse de pie sobre la table, ella te escuchaba atentamente -algo que muchos adultos no logran. Tú sostuviste su mano y la ayudaste cuando ella se cayó, incluso te escuché decirle que se mantuviera alejada de los fierros para que no saliera herida.

Quiero que sepas que estoy orgullosa de que seas parte de la comunidad. Y quiero agradecerte por ser amable con mi hija, a pesar de que tus amigos se hayan reído de ti por eso.

Ella se fue del parque de patinetas con una sensación de orgullo y confianza, ahora cree que puede hacer lo que sea gracias a ti.

stakerboy letter

Thomas dijo al periódico The Globe and Mail que se apresuró a juzgar al grupo de skaters. “Ese grupo de adolescentes que se juntan en una esquina y que los adultos consideran molestos probablemente sean buenos chicos” dijo.

El Cambridge Times logró encontrar a Carney, a quien le sorprendió la repercusión de esta historia.

“Solo quise tener un gesto amable,” dijo Carney al Cambridge Times. “Si no supiera qué estoy haciendo en un lugar que me intimida, me gustaría que alguien me ayudara.”