Por mucho amor que podamos sentir por una persona, llega un momento en el que no podemos más, ese momento en el que no queremos volver a luchar, esforzarnos y terminar decepcionadas. No esperamos nada de nadie y tampoco hacemos proyecciones, incluso nuestra creencia en el amor empieza a perder sentido.

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Si tu paciencia se acabó, será mejor que reconozcas que no hay nada más que hacer. Lucha hasta donde tus fuerzas te den, si no puedes más, da un paso al costado y sigue con tu vida. Ser Mejor publicó un artículo que te hará reflexionar sobre esta situación. Aquí lo compartimos contigo:

“No se me acabó el amor, pero sí la paciencia”

“Dicen que el amor puede resistir cualquier cosa, queda demostrado pues innumerables historias hablan de amor eterno, de amor a distancia, de amores imposibles que a final de cuentas, terminan por ser triunfadores.

Es verdad que el amor es un sentimiento muy fuerte, que transforma, que trasciende, el amor nunca se cansa, es resistente, el amor nunca traiciona, es fuerte, pasional, vencedor.

No miento cuando digo que el amor que siento por ti es justo como lo describo, te amo, te pienso, te di todo y no me arrepiento, te juro que siento tanto amor, que incluso lejos de a ti, no se agota, amo todo de ti, incluso tus defectos, no me canso de hacerlo, pero es verdad que mi paciencia no da para más, se cansó de darlo todo y no obtener respuesta. Se rindió, se me agoto, mi paciencia se acabó.

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Me cansé de regalarte mis mejores besos, de rogar para que me correspondieran, me cansé de tu mirada perdida, de tus sonrisas fingidas, de tus caricias forzadas, de esperar ansiosa tu llegada y de que tantas veces me ignoraras.

Se agotó mi paciencia y ahora me voy, te dejo con tu manera tan soberbia de creerte indispensable, me voy, sigo con mi vida, te dejo solo con tu ego.

Debo admitir que a tu lado perdí el tiempo, te amé tanto y puse mi vida a tus pies, lo más cruel de todo fueron las lágrimas que te lloré, hice tantas cosas por ti con la esperanza de que me amaras, te di lo mejor de ti, pero nada funcionó, me olvidé de mí misma, me olvidé de todo.

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Pero ¿sabes qué? Me doy por vencida, me marcho, me rindo, me voy de aquí, lo hago por ese amor que es aún más importante que el amor a terceros, me voy porque entiendo que hay un amor más importante, me refiero al amor propio, el amor a uno mismo, me voy con el corazón roto, me voy amándote, pero con la conciencia plena de que no puedo quedarme con alguien que no sabe amarte.

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