¿Miras el celular mientras tu hijo te habla? La “crianza distraída” también pone a los padres bajo la lupa
Un estudio reciente vuelve a mirar el uso del celular de los padres y cómo esas distracciones pueden afectar la conexión con los hijos.
Un estudio reciente vuelve a mirar el uso del celular de los padres y cómo esas distracciones pueden afectar la conexión con los hijos.
Hay una escena que probablemente se repite en muchas casas: tu hijo empieza a contarte algo, el celular vibra y, casi sin pensarlo, bajas la mirada para revisar el mensaje. Sigues escuchándolo, o al menos eso crees, pero de pronto responde “ya, no importa” y se va.
Hablamos mucho del tiempo que pasan los adolescentes frente a una pantalla, pero pocas veces nos preguntamos cuánto interrumpe nuestro propio celular los momentos que compartimos con ellos.
Ese comportamiento tiene un nombre: crianza distraída.
¿Qué es la crianza distraída?
No significa que seas una mala madre por responder un mensaje o atender una llamada. El problema aparece cuando esas interrupciones se vuelven tan frecuentes que terminan compitiendo con la atención que damos a nuestros hijos.
Puede pasar durante la cena, mientras ven una película juntos o justo cuando tu adolescente decide hablarte de algo que le preocupa.
¿Qué encontró el estudio sobre esta crianza?
Una investigación publicada en agosto de 2026 analizó a padres y a hijos de entre 10 y 15 años. Encontró una relación leve entre un mayor uso del smartphone de los adultos y algunas dificultades emocionales y de conducta en los menores.
Eso no quiere decir que mirar el celular cause automáticamente un problema emocional. Lo que sí recuerda es algo muy simple: la atención también forma parte del vínculo con nuestros hijos. Les pedimos que dejen el celular, pero ¿nosotros lo hacemos?
Ahí aparece una contradicción bastante común. Pedimos que no haya teléfonos durante la comida, pero contestamos mensajes en la mesa. Nos molesta cuando nuestros hijos miran la pantalla mientras hablamos, pero hacemos lo mismo cuando ellos empiezan una conversación.
A veces quieren hablar cuando menos lo esperas
Con los adolescentes no siempre podemos programar una conversación importante. Muchas veces empiezan a hablar en el auto, mientras cocinas o justo cuando estabas haciendo otra cosa.
Por eso no se trata de estar disponible todo el día, sino de reconocer esos momentos. Si tu hijo empieza a contarte algo y puedes dejar el teléfono unos minutos, probablemente esa pequeña decisión diga mucho.
Porque durante la adolescencia hay días en los que parece que no quieren contarnos nada. Y cuando finalmente lo hacen, a veces lo más valioso es simplemente levantar la mirada y escuchar.