La primera etapa de toda relación amorosa es la mejor, la más romántica y menos conflictiva, en la que los detalles, regalos y sorpresas nacen espontáneamente en fechas especiales o un día cualquiera. Va pasando el tiempo y esta iniciativa se va perdiendo, ¿dónde queda la emoción del enamoramiento y de tener a la persona que amas a tu lado?

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Cuando una relación pierde la emoción y la iniciativa de sorprender a la pareja, empieza a deteriorarse. ¡Lucha por él! Que el tiempo y la rutina no acabe con su amor. Ser Mejor publicó un artículo que te hará reflexionar sobre esta situación. Aquí lo compartimos contigo:

“Una relación sin sorpresas es una relación que fracasa”

“El amor, ah el amor. Un estado emocional fantástico, en el cual nos volvemos parte de una persona y la volvemos parte nuestra. Es sencillo recordar todas esas veces en las que se nos sorprende con un beso repentino, o un pequeño dulce y en los que se comparten tantas horas de platicas hasta la mañana. Pero recordarlas no es suficiente, siempre es importante que este tipo de pequeñeces no se dejen pasar, pues terminan por ayudar mucho nuestras relaciones.

Hay que ponerse a pensar y hacer una pequeña retrospectiva, en la que recordemos como éramos con nuestras parejas o cómo eran ellas con nosotros. A todos los detalles lindos y sencillos que hacíamos y nos hacían. Detalles en los que la falta de dinero nunca fueron un pretexto, ya que se tenía interés e imaginación; cosas que bastaban para idear y regalar un detalle tan sorpresivo y alegre.

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Ese pasado en el que se le dedicaba tanto tiempo uno al otro. Con el tiempo se va dejando de hacer este tipo de cosas, cliché que aún no comprendo del todo. Entonces no hay que pensar que cuando se deja de hacer esto, nuestras relaciones se quedan intactas e igual que antes, obviamente no es que dejen de amarse. Es sólo que las cosas han cambiado y se ocupa esa linda chispa que se tenía.

Tengamos en cuenta que amar es una forma de querernos a nosotros mismos también, ya que cuando se tiene la necesidad de abrazar a nuestro ser amado, es porque tenemos la necesidad de sentirnos abrazados, cuando se quiere besar a ese alguien, es porque queremos que nuestros labios sean besados. Lo que con estas palabras se intenta decir, es que no hay que olvidarse de dar sorpresas sencillas, porque con este tipo de detalles, también nos regalamos damos regalos que se vuelven grandes detalles.

Si en verdad se ama, ningún pequeño detalles es poco, no hay que cansarse de decir cuanto se ama, busquemos todas las formas de decir un “te amo” de maneras tan fáciles como: dedicando una canción, dejando una nota, mandando un mensaje, poniendo un recordatorio en su teléfono o incluso con maneras muy románticas.

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Hay que enseñarnos a agradecer todas estas cosillas que hacen por nosotros, para que el día de mañana cuando nosotros las hagamos, sean bien vistas y podamos lograr un lindo equilibrio en que damos y recibimos, tantas sorpresas, de las más sencillas y también de las más lindas.

Finalmente, cuida que este tipo de prácticas no se vuelvan una rutina y que con el tiempo se pierda el verdadero sentido de los detalles. Encuentra un punto medio, en el que no dejes morir tu relación pero tampoco la vuelvas una relación empalagosamente falsa. Ama y déjate amar, disfruta cada sorpresa que esto te da.”