¿Tu hijo se asusta después de ver noticias de terremotos o desastres? Así puedes hablar con él sin aumentar su miedo
Las imágenes de terremotos y otros desastres pueden quedarse dando vueltas en la cabeza de un adolescente. Saber cómo hablar del tema puede ayudar.
Las imágenes de terremotos y otros desastres pueden quedarse dando vueltas en la cabeza de un adolescente. Saber cómo hablar del tema puede ayudar.
Puede pasar después de ver un video en TikTok, una noticia en televisión o una publicación que empieza a repetirse por todas partes. Tu hijo pregunta si algo parecido podría pasar cerca de casa, si estarían a salvo o qué ocurriría si no pudiera comunicarse contigo. Tú intentas tranquilizarlo, pero horas después vuelve a sacar el tema.
Las noticias de terremotos pueden sentirse mucho más cercanas para los adolescentes cuando aparecen una y otra vez en redes sociales. No siempre dicen directamente “tengo miedo”. A veces empiezan a preguntar demasiado, revisan constantemente qué está pasando o se quedan pensando en imágenes que vieron durante el día.
Antes de tranquilizarlo, pregúntale qué fue lo que vio
La respuesta automática suele ser “no te preocupes” o “eso no va a pasar aquí”. El problema es que quizá esa no sea realmente su preocupación de tu hijo.
Puede tener miedo de que algo le pase a la familia, de quedarse solo durante una emergencia o de no saber qué hacer. Preguntarle “¿qué fue lo que más te preocupó de esa noticia?” puede abrir una conversación mucho más útil que intentar cortar el tema rápidamente.
También conviene evitar frases como “estás exagerando”. Aunque para un adulto sea una noticia más, para él puede ser la primera vez que imagina seriamente una situación así.
Prepararse puede darle más tranquilidad que evitar el tema
Hablar de una emergencia no significa sembrar miedo. De hecho, saber qué hacer puede reducir parte de esa sensación de incertidumbre.
Si existe miedo a los terremotos, pueden revisar juntos cuál sería el punto de encuentro familiar, dónde están los elementos de emergencia o cómo intentarían comunicarse. La conversación debería ser sencilla y práctica, sin convertirla en una lista de escenarios catastróficos.
El mensaje no es “algo terrible puede ocurrir”, sino “si alguna vez sucede una emergencia, sabemos cómo actuar”.
Cuando una noticia aparece veinte veces, puede parecer que el peligro está en todas partes
Las redes tienen una particularidad: un mismo video puede aparecer repetidamente durante horas. Incluso pueden circular imágenes antiguas como si fueran actuales o publicaciones sin suficiente contexto.
Si notas que tu hijo sigue buscando videos sobre el mismo desastre, quizá convenga poner una pausa. No como castigo, sino para evitar que la preocupación siga creciendo con cada nueva publicación.
También pueden revisar juntos quién comparte la información y si proviene de una fuente confiable. Aprender a distinguir una noticia de un contenido alarmista también forma parte de sentirse más seguro en internet.
Sentir miedo después de ver imágenes fuertes de terremotos puede pasar. Lo importante es observar si esa preocupación desaparece con los días o empieza a interferir con el sueño, las salidas, el colegio o actividades que antes hacía con normalidad.
Los adolescentes no necesitan que les prometamos que nada malo ocurrirá jamás. Necesitan saber que, cuando algo los asusta, pueden hablarlo en casa sin que se burlen de ellos, sin alimentar el miedo y sin quedarse solos con todo lo que vieron en una pantalla.