Whatthegirl.com Lima Viernes, 14 / Dic / 2018

Ni Una Menos: tres mujeres salvaron a una joven de ser ultrajada por su 'mejor amigo'

Tres mujeres y amigas fueron a comer a un restaurante cuando salvaron a una joven que estaba a punto de ser drogada por su 'mejor amigo' y que quizá luego, procedería a ultrajarla.

Ni Una Menos: tres mujeres salvaron a una joven de ser ultrajada por su 'mejor amigo'

El acoso a las mujeres está a la orden del día, cada vez más estamos más desprotegidas y eso nos da miedo ya que no podemos caminar con tranquilidad. Como no podemos quedarnos de brazos cruzados, entre nosotras tenemos que cuidarnos. 

Tres mujeres y amigas fueron a comer a un restaurante cuando salvaron a una joven que estaba a punto de ser drogada por su 'mejor amigo' y que quizá luego, procedería a ultrajarla. Hoy se han consagrado como 'Los Ángeles de Charlie' ya que pudieron salvar su vida. 

Una de ellas, Sonia Ulrich compartió la historia en sus redes sociales para que tengamos cuidado y que parece que ni en los amigos se puede confiar: 

"Aún nos estamos recuperando de los acontecimientos, pero queríamos contar esta historia.

Monica, Marla y yo estábamos en el restaurante Fig de Fairmont disfrutando de la hora feliz (comida a menor precio). Yo estaba diciendo algo y vi a Monica caminando hacia atrás y poniendo una cara rara; dejé de hablar unos segundos y le pregunte: ‘¿qué ocurre?’. Tras unos segundos dijo: ‘ese tipo acaba de echar algo en la bebida de la chica’.

Nosotras estábamos disfrutando un plato de carnes frías y quesos, ellos tenían un botella de vino y la compartían; parecía una primera, segunda o tercera cita, pero sus actos nos decía otra cosa. Nos miramos confundidas y dijimos: ‘oh, Dios mío, qué hacemos’; en ese momento la chica caminó al baño, de inmediato me levanté para ir tras ella y decirle que se fuera, que se alejara de ese pervertido.

Esperé incómodamente en los lavabos a que ella terminara, me acerqué y le dije: ‘oye, esto es algo raro, pero es que hemos visto al tipo con el estás echarle algo en tu bebida’.

Ella estaba en shock y ensimismada, así que le conté más. ‘Mi amiga dijo que lo vio echar algo en tu bebida y teníamos que decírtelo, de mujer a mujer, ya sabes, solo teníamos que hacerlo. ¿Conoces bien a ese hombre?’. Esperaba que respondiera algo como: ‘nos acabamos de conocer’, pero dijo: ‘es uno de mis mejores amigos’.
¡Carajo! Además me dijo que se conocían desde hace un año y medio, incluso trabajan juntos.

Seguí hablando un poco y le dije que si necesitaba confirmar lo que le decía podía ir a nuestra mesa y preguntarle a la chica de cabello rubio y corto, ya que ella es la que vio todo. La dejé y volví a la mesa.

Cuando volví Marla hablaba con el camarero sobre lo que había pasado para ver si él o el gerente podían hacer algo. Monica contó más detalles sobre lo que vio.‘Él tomó la copa de ella sin que lo viera y sacó un pequeño paquete negro. Lo abrió y vertió el contenido en la copa. Luego hizo como si no pasara nada, miró su móvil y escondió el sobre que tenía en la mano disimuladamente’.

El gerente solo tardó un minuto en ir hasta la mesa, les preguntó si todo estaba bien y le ofreció a la chica un agua mineralizada. De regreso se detuvo en nuestra mesa y dijo que no podía hacer gran cosa porque no lo había visto. Pero se lo hizo saber al personal de seguridad.

La chica tuvo que aguantar sentada 40 minutos más frente a ‘uno de sus mejores amigos’ sabiendo que él había intentado drogarla.

Marla los vio chocar sus copas varias veces, intentando que ella bebiera. Ella actuó con calma. Creo que estaba impactada. El personal del restaurante quería hacer algo, tirar la copa, correrlo, lo que fuera. Yo fantaseaba con acercarme y exigirle que se bebiera la copa él. Al final terminaron de cenar. Tardaron en recibir la cuenta ‘porque la caja registradora no funcionaba’, según el camarero.

Entonces… entró la policía, se acercaron a su mesa y con total calma le dijeron: ‘venga con nosotros’, él no protestó, no preguntó por qué, no parecía sorprendido.

El jefe de seguridad nos dijo que como lo habíamos notificado rápidamente, pudieron ir y revisar el video de la cámara de seguridad. Lo tienen grabado y eso era prueba suficiente para proceder con su arresto, además, la copa aún seguía intacta.

Cuando la situación se calmó nos acercamos a la chica y le preguntamos si tenía como regresar a casa. ‘Mi coche está en su casa, en su edificio, vinimos juntos’. Parecía que todo era parte de su plan, estábamos confundidas y preocupadas y ella en shock.

Al final la chica quedó a disposición de las autoridades, nosotras tomamos nuestros bolsos y le agradecimos al gerente que hubiera hecho algo. Sabemos que otras personas no nos habrían tomado en serio, no habrían hecho nada".