Cómo animar a tu hijo o hija después de quedar eliminado del Mundial sin minimizar lo que siente
Para muchos niños y adolescentes, una eliminación puede doler más de lo que los adultos imaginan. Acompañar a tu hijo también es educar emocionalmente.
Para muchos niños y adolescentes, una eliminación puede doler más de lo que los adultos imaginan. Acompañar a tu hijo también es educar emocionalmente.
Para muchos adultos, una eliminación del Mundial puede ser una pena de unas horas. Para un niño, una niña o un adolescente, puede sentirse como una pequeña tragedia. Hay ilusión, camisetas, cábalas, conversaciones en el colegio, emoción familiar y hasta la fantasía de ver a su equipo llegar más lejos.
Por eso, cuando tu hijo o hija se queda triste después de que su selección queda fuera, la reacción más rápida suele ser decir: “no llores”, “ya pasará” o “solo es un partido”. Pero aunque la intención sea calmar, esas frases pueden hacer que sienta que su emoción no importa.
Saber cómo animar a tu hijo en ese momento no significa exagerar el drama ni convertir una derrota deportiva en un problema enorme. Significa acompañar lo que siente sin burlarte, sin apurarlo y sin minimizar algo que para él o ella sí fue importante.
Primero, valida antes de intentar animar
A veces los padres quieren resolver la tristeza de sus hijos demasiado rápido. Les ofrecen otro plan, cambian de tema o intentan explicar que en el fútbol se gana y se pierde.
Todo eso puede ser cierto, pero quizá no es lo primero que necesitan escuchar.
Antes de animar, intenta validar. Puedes decir:
- “Sé que te hacía mucha ilusión que ganaran”.
- “Entiendo que estés triste, tú esperabas otro resultado”.
- “Debe sentirse feo cuando uno apoya tanto a un equipo y queda eliminado”.
Validar no es darle la razón en todo ni dejar que se quede atrapado en la tristeza. Es hacerle sentir que sus emociones tienen un lugar seguro en casa.
Evita frases que suenan pequeñas, pero duelen
Hay frases que los adultos dicen con buena intención, pero que pueden cerrar la conversación.
- “Solo es fútbol”.
- “No es para tanto”.
- “Deja de llorar”.
- “Hay cosas más importantes”.
- “Ya estás grande para ponerte así”.
Aunque sean ciertas desde la mirada adulta, para tu hijo pueden sonar como: “lo que sientes no importa”.
En vez de eso, prueba cambiar el tono:
- “Sé que no es fácil perder cuando uno estaba tan emocionado”.
- “Puedes estar triste un rato, yo estoy aquí”.
- “Cuando quieras hablar del partido, te escucho”.
A veces, más que una solución, los hijos necesitan presencia.
No todos los niños reaccionan igual. Algunos quieren hablar del partido, otros prefieren estar solos, otros se distraen jugando y algunos necesitan llorar un poco antes de volver a la normalidad.
Puedes preguntarle:
- “¿Quieres que hablemos o prefieres un rato tranquilo?”
- “¿Quieres contarme qué fue lo que más te dio pena?”
- “¿Te gustaría hacer algo para distraerte?”